El Verbo que Trasluce sus Fondos

 

Los dialectos de tus cuerpos

consuman los almanaques

en la táctil

trayectoria

del mundo

sacudido

por un

campanario,

como menester:

glorificada

  (por)  embriaguez

   (al)    sujeto amoroso

en cuyos dedos descansa

los pájaros MIGRANTES

de un tendido.

                    [De tus destinos corpóreos,

a esta casa amoblada con tu presencia]

 

La mirada

ha llegado

a su retorno…

 

 

(y el poeta

narra

el reverso

de un espejo

al transgredirse

la realidad, ante lo inminente

y lo real)

 

A la fructífera

tierra

de tu cuerpo

orbitado

por los

maridajes

serpenteante

de luna menguante,

allí la mística

edifico

la renuncia

esclavizada

a cultura

del pelotón

de fusilamiento.

 

 

In fraganti

                   [ el descalzo

palpito de los

sistemas cuneiformes]

tus siluetas

rebeldes

                    [ante las miserias del

primer mundo]

carcomen

los clavos

que han sujetado

la cruz de una ciudad                         

                         [Vana y 

estupefaciente]

diluida en la amarga

costra de un silencio

[coartado]

  〰

Sopor

 

El circo tétrico,

mancomunadas

escenas pálidas    

[En fotogramas

sobre ojos            

  [Escabrosos

conduciendo

al sujeto del poema,

este ente en vigor

en disección

por escalpelos

a la realidad          

(Extraviada)

en la latitud

del pasamanos,

como catamarán

sin puertos al cual zurcirse.

 

La tumba de Tolstoi

a la deriva

y este nudo que crepita

al instrumento musical

sin documentación,

a la sombra

de un árbol plástico

manchado por la pólvora

en el hoyo de una bala

rozando lo inconveniente,

a convenir la antítesis

del sentido:

            En la memoria del timón,

como el contorno calcado

en un fondo oscuro

a la posterioridad de la luz....

 

La estadía premonitoria

                    [Del vértigo]

en el  canto del pájaro,

anónimo

en las polifonías

de la urbe.

 

El zapato sobre

el tendido eléctrico,

ecléctico de su historia

por estupor.

El riel de un tren,

como el lenguaje

insospechado

de un palomar,

el pasillo del orfanato

y la naftalina

en los labriegos

de esta tierra

custodiada por la nada  

                        [Aparente]

en cada vocablo

al escarnio de la entraña...

 

la vacuidad catatónica tiritando

en los mausoleos de un motel

o la armónica desentrañando

las melodías de un charco

alzándose en vuelo de buitre,

como virtualidad homónima

a Dios o a Bestia, 

para derrumbar en

esta exposición de vísceras

al aliento del esqueleto

en un helecho cautivo

en la precariedad

de una selva

atestada por petróleo.


Brevario Arsespirit

La poética atmósfera

en que Dios renunció

a traducir el bingo.

(Instaurado por encima

del pre determinismo)

Artífice caudal de brizna

en la columna brumosa

de un aparatejo

con “antítesis” de lote,

en cuyo reloj sin pilas

se consumió la fecha

 [De expedido]

en que huesos son jornadas

en el apagador que enciende

[Como cocuyo]

lo intransitado e inamovible.

 

Mundo citado por la forma

pero ha de mutarla análoga imagen

en los cortafuegos del tragaluz…

Allí, D I O S Es

mucho más

que un escritor sin lectores.


  〰

José Rosales


(San Cristóbal, Venezuela 1992)  Artista visual, escritor, poeta, fotógrafo y pintor. Promotor cultural.  Miembro de la asociación de escritores Hispanos (Aehisp) y de su revista digital Litterae, así como representante de la revista digital Pulsión Poética y miembro fundador de la revista literaria digital Immutatiotropia (octubre, 2022)

Fotografía de portada: Carlos Baz