Arder en la palabra
Fui, no sé, si la peor
no pude jactarme de la imagen benevolente de quien
espera en casa
iba a donde la poesía
me llamara
porque en el encierro
se pudría mi voz
un día dije :
soy el presente
omite el rumor de otras voces
anduvo mi espectro por otras habitaciones únicamente
visible en la tuya
los jueces en el
escrutinio diario crearon su propia
fiesta
no se percatan que en
la mujer, habita una negra ternura
que todos somos impuros al brote de molares
que la quijada se articula igual para ceder al orgasmo
que pateamos una avispa
y la arrojamos con el aguijón a otro
romance.
No entregaré mi
cadáver intacto
estar en pausa absoluta o Andar tibia sería la solución para evitar cualquier fallo .
Temí ser la piedra
o ser lapidada
pero Estoy en llamas
inmóvil
mi carne se derrite
180 grados me besan
siempre pedí la combustión espontánea
para morir a gusto en rebelión perfecta
nulo auxilio, crujir con el menor aspaviento
terminar en mi cama donde escribía siempre.
Me calcina el afán de
perpetuarme sólo entre murmullos y no a través de estas
hojas
ruego me quede
completa una mano como alegoría de mi
suerte.
¡No digan que no fui
la que quiso!
o dije lo que otros quisieron
Griten;
murió
la torcida
la exiliada
la que amó lo suficiente
la que resistió las consecuencias
y antes que mujer se
proclamó poeta.
No, no me arrojen nada
ni agua, ni tierra, ni plegarias.
¡Quiero arder!
Arder en la palabra.
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Arriesgaré
Sonrío desaforada
con infalible quietud.
Con la rabia contenida en otro tiempo revelada
el alma resuelta domina un panorama antes perdido.
Mi carne de la duda se desprende.
Arriesgaré
pondré mi piel a sensaciones inadvertidas
los miedos que abatían desencadenare
ráfaga intrépida estallará de anhelos
ya no profanaré mi cuerpo
hoy me descarno de este tejido escéptico
disemino el fallo
arriesgaré
y así desnuda
te recibiré en el ocaso.
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Grillar
El sereno la fruta frota
empañada gotea
insumos que dejó el arrebol
la naturaleza férrea
inalterable
sopla al instinto su orden travieso.
Con sus patitas perezosas
ella calienta su cuerpo
agudiza sus membranas
el saltamontes a lo lejos se
presenta
talla sus alas granuladas
feliz
le espera.
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Verónica Olvera Rivas
México, Tampico Tamaulipas. Poeta participante en festivales literarios Internacionales y en diversas Antologías como " Río de muchas voces " y " Mujeres Umbral" Autora de los libros "Amo la llaga más no el cuchillo" y " Marejada del deseo" Presentados en la FIL Monterrey y en la FUL UAT .Mediadora de Salas de lectura. Es parte de la organización del colectivo literario Recreo Visual. Trabaja en la difusión de obra local en el grupo Arte y cultura en Tampico y Tamaulipas.
Fotografía de portada: Carlos Baz

