Bramido

 

No vamos a necesitar frotarnos sobre las flores,

porque todos estamos solos.

Sergio Blanco

 consumí

cinco giros de cuerno

buscando amparo

 

solo hubo eco

en el bramido

 

sin aliento

 

encontré refugio

a orillas de sombra

en un tronco desnudo

 

mi silueta:

monte sin manada

 

aguijado

por la intemperie

de una morada que arde

 

hierve el hocico

hierve el lomo

hierve la pezuña

 

ante la fronda del mundo

hallo un espejismo de luciérnaga

 

¿se ha ido toda sensación de orfandad?

 

vacío

mi roseta astillada

 

sobre un epitafio

de flores de alhelí


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Origen

  

me visto con la tenacidad

de un niño huérfano de río

 

silbo a los helechos

 

no me responden

 

esperan a que los cuarzos brillen

anunciando la vuelta a la infancia

 

yo suspiro

al no poder desanclarme

de los contratiempos de la carne

 

el girasol en mi garganta lo sabe:

 

la vuelta al vientre

será por tierra

lejos del (estruendo) agua

y (la rasgadura) trueno

 

quizás

a la vuelta de la esquina en una ceiba

 

tal vez

al borde de un triciclo

que anidó sus recuerdos

en ojo de hormiguero

 

acaso

en el surco de una roca

donde afloraron las arañas

 

o en una cavidad

aún más inhóspita

para los ermitaños

 

ahí

 

donde el mundo se hace uno

con la espera


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Deitas

 

desterrado

del paraíso perdido

 

vienes

cargando con el peso de un abismo

sobre tu cornamenta amarilla

 

calcando ritos ancestrales

te arrodillas

en un ocaso de helechos rojos

y bramas ante la orfandad de un río

que no conoce de fe

 

tu pecho ahogado en torbellino lo sabe:

has sido domesticado por salvajes

 

no hay misericordia

 

solo tendrías que volver sobre la niebla

hacerte uno con la espera

 

¿qué te ata a este olvido?

 

un templo eremita

jamás sobrevivirá a la intemperie

 

incauto

miras atrás

 

todo se consume

 

te has vuelto adepto

al credo más inhóspito:

 

pretender ser luz

entre tanta oscuridad

 

Ficha

  

liquidados

perdimos

cada uno

de nuestros puntos
de apoyo

no supimos

mantenernos al alza
con una tendencia

 

cargada en desespero

apostamos todo

a un milagro

vimos el abismo

 

nuestro amor:

 

una shitcoin

que chocó de frente

con su viernes negro

 

Hacedora

  

desnuda

me dejo embestir por la palabra

me convierto en aúllo de nube roja

caigo sobre los párpados turbios de la montaña helada

que me observa desde niña

 

mi garganta

trepa el amarillo de las árnicas

 

el grito del monte

-antes susurro-

me envuelve en su telurio

 

ardo al aire

 

por un instante

soy capaz de escuchar al colibrí

 

mi pecho de jaula es abierto por la niebla

y veo a los helechos anclarse a orillas de mis pecas

 

haciéndose letra viva

carne ardiente

que silba

sin boca

 

boca

que fue escupida por la fiereza de mis uñas

en el mar que llevo entre el ombligo y el pubis

y nadó hacia abajo

muy abajo

profundo

donde el placer es el paradigma primigenio a toda creación

 

hecha silbido

emerjo como hacedora semejante a Bidens alba

que vio la Luna por primera vez

 

esta noche

me he quedado sin ojos

con el gusto extasiado en poema

Paola de Andrade


Los Teques, Venezuela 1991. Escritora y promotora cultural de los Altos Mirandinos. Diplomada en Escritura de Textos Teatrales (Unearte, 2018) y Licenciada en Teatro Mención Dramaturgia (Unearte, 2020). Desde 2014 escribe poesía. Fue cofundadora del Movimiento de Jóvenes Creadores de Los Altos Mirandinos (2017-2020), que pasó a llamarse Habitantes de la Calima en 2020, con el que organizó actividades como el recital Micrófono Abierto en Los Teques, en sus trece (13) ediciones; la III edición del Festival de Poesía Realenga Los Teques 2018, y con quienes participó del Festival Poesía Miranda, realizado en la capital mirandina, en sus ediciones de 2019 y 2020, entre otros eventos.

En 2017 participa en el Taller de Poesía de Monte Ávila Editores con José Javier Sánchez; así como en varias actividades formativas dirigidas por el poeta Juan Calzadilla. Publica su poema Existencia en la Antología de Poesía Inédita Venezolana 8va edición del Fanzine de la Flia Caracas (2018). Ese mismo año es seleccionada como tercera finalista del II Certamen de Poesía venezolana Ecos de la luz, realizado por Ediciones Palindromus, con los poemas Golfería, (Des)composición y Siete, y publica Antes de preparar el té (2019), en formato digital, con la misma casa editorial. La Revista Literara Anuket publica su poema Ascomycota [Parasitoide] como parte de una antología 30 Poesía Eróticas en su número de septiembre de 2020. Participa del Cocuy Slam (2019) y del primer Slam Poético UCV en el pasillo de la Escuela de Letras de la UCV (2020), ambos organizados por la iniciativa de Sin poesía no hay ciudad. Actualmente cursa el Diplomado Reflexión y Creación Poética de La Poeteca de Caracas.

Fotografía de portada: Fátima Clemente