Algo que se acerca

 

A dónde van las cosas que nos duelen,

las que vivimos así, calladamente,

contando nuestros pasos que se borran.

JORGE FERNÁNDEZ GRANADOS, Nadir.


I

 

Cuando me pregunto lo que realmente sé,

de lo que realmente puedo hablar sin mentir

recuerdo el pinchazo de la aguja 

canalizándome el brazo para la quimioterapia

 

recuerdo a las madres,

a los niños y las parejas que esperan afuera, 

recuerdo los gorros en la cabeza

y las cabezas descansando en el hombro ajeno  

recuerdo también las filas 

y los turnos

y el archivo

 

lo recuerdo todo, como si fuera ayer 

porque fue ayer y sigue pasando hoy

sigue atravesando el cuerpo,

 enrojeciendo la piel

sigue debilitando la médula,

abonando horas en cama

atropellando la voluntad

 

II

entre el limbo de la cama y el suero,

orla de pretendida ligereza

se echan raíces inauditas; 

padecimiento del cuerpo: DOLOR

 

si del cuerpo fuera, 

si del cuerpo entero fuera el dolor

no se sufriría tanto 

 

pero estas raíces son distintas

se aposentan en las articulaciones

coyunturas de la vida 

anidan hasta su nadir

de 14 a 23 días 

sus efectos 

taxol

cisplatino

arboplatino

topotecan

anomalías

vómitos

espasmos

su donativo es corpóreo, 

tibio

se apoderan del cuerpo

lo hacen otro

lo convierten en extraño 

para expulsar al invasor

por eso se sufre

entre la cama y el suero 

el sudor de la ropa

pero más las arpas sensibles del nervio

que golpean y golpean y golpean como si quisieran devolver la vida

 

si del cuerpo fuera

el dolor lo convertiría en memoria 

suya y de nadie más

 

si del cuerpo entero fuera

se sufriría menos

querer devolverle la vida

III

he sentido ganas de dormir y no despertar, 

pero todavía no llega la noche

 

he sentido ganas de dormir y no despertar,

pero bajo la piel entre las venas

se desata la tormenta

 

solo aquí, donde siento la vida

lo que añoré, lo que temí,

lo que lamento, lo que recelo

solo aquí donde siento la vida

a la caza del intruso

 

solo aquí, donde sentimos la vida

de donde viene

un trueque

un baile

una luz legendaria

una oleada de silencio

adentro, ahí está el invasor

 

IV

adelante están las aguas mudas, 

colgando de la fuente tirando gotas

cada hora una porción de gotas

 

después de tres horas

solo se escucha un murmullo aquí y allá 

desvaneciéndose

perdido en los callejones de la cama

déjame salir que mi vida pasa entre turnos nuevos

con cada día que nunca termina

hasta que el temblor comienza

 

mi familia está afuera, 

pero no toda mi familia

no está mi madre

tampoco mi padre

está esa señora del turbante rojo 

que me aconsejó maquillarme para no verme enferma

 

allá afuera está mi familia 

pero no la de sangre sino la otra

la de las venas ardiendo 

la del aliento amargo ni

la de los vómitos

y la piel enrojecida

todas

 

déjame salir que mi vida pasa entre turnos nuevos

con cada día que nunca termina 

hasta que el temblor comienza



V

mi mejor momento de juventud 

no es más que una oleada de preocupaciones

 

el día se fue y todavía no vi luz

y ahora que vivo mi vida se ha ido

 

encontré el presagio de la muerte

adherido a mi útero

 

no busco la vida sino una sombra

bajo las hojas del eucalipto

para renacer como dijo el poeta

 

renacer otra vez pero más abajo

 

bendito sea el sufrimiento, la inmundicia, la discordia y el horror

benditas las mentiras, la culpa, el miedo, el infortunio y la traición

porque no necesitan ninguna fuente externa

todos vienen de adentro como el carcinoma cervical

 

por eso no busco la vida sino una sombra

renacer otra vez, pero más abajo

 

XI

 

desperté perdida en medio de la granja de antisépticos

una mujer pequeña

pequeñita

sin sentido de permanencia o pertenencia

 

desperté perdida y abatida

me puse el nombre de un personaje ficticio

que ocultara todo sobre mi salud

y los embates a los que me había enfrentado

falacias tentadoras

 

escribí un libro para inventarme

momentáneamente en un mundo

y no tener que quedar presa en la tozudez de las farmacias

 

ahí está la tragedia familiar

en la que una no para de vivir la vida segunda

 

todo va siendo frágil y provisorio

cada tanto un corazón un honesto corazón

cuelga de hilos que se deshilachan

por el miedo al agotamiento del cuerpo

por miedo a parecerse a las mujeres que nos parieron

porque alguien-algo nos dejó olvidadas,

sentadas esperando vivir la vida segunda

  

XII

 

descubrí que no soy la jodida mujer que pensé que era

no me compongo de ideas tampoco de valores

sino de dudas

 

la incertidumbre me moldea

la espera me atormenta;

me convierte en fantasma

 que contamina noches e invade sueños

 

descubrí que soy como mi madre

descubrí que como ella

nací de los huesos más endebles

y de la sangre más espesa.

 

descubrí como mi madre al invasor

casi por accidente

me atormenté porque no sabía cómo expulsarlo;

hasta que descubrí que no había nada que expulsar

dejé de buscar puertas y me dediqué a mirar el mar.


De Intimidades Testamento cantado tranquilamente a la sombra.

Nueva York Poetry Press y Norte Sur, 2020

Odeth Osorio Orduña

Puebla, México en 1988. Estudió Lingüística y Literatura Hispánica en la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla, la Especialización en Literatura Mexicana del siglo XX y la Maestría en Literatura Mexicana Contemporánea en la Universidad Autónoma Metropolitana, Azcapotzalco. Ha colaborado en diversas revistas como Campos de plumas, Rio Grande Review, Reflexiones Marginales, El Camaleón, Revista Seis Mil 83, Temporales y Revista Hispanoamericana de Literatura. Publicó su primer libro de poesía Intimidades. Testamento cantado tranquilamente a la sombra (Nueva York PoetryPress, 2020), poemario ganador del Premio Nacional de Poesía Germán ListArzubide. El poemario Theresiafue seleccionado como poemario finalista en el 75 Premio Adonáis de Poesía, Madrid, España 2021.

Fotografía de portada: Fátima Clemente