Dones de una hembra resuelta
Nuestra poeta padece todavía de erotismo lúdico
recurrente, a Dios gracias, ello en un Decir inmediato, claro y caribeño. Ni el
discurso poético ni la pulsión de Eros declinan en este segundo volumen de
poesía, Bonus. Ni siquiera en el contexto de la cuarentena entre endurecida y
flexible que se ha empoderado de nuestra cotidianidad.
Heredera del legado poético, audaz y sensual de María
Calcaño, Marhisela Ron León se vincula también al desparpajo de poetas mestizos
como los brasileños Manuel Bandeira (Arte de Amar) y Ana Cristina Cesar,
quienes apuestan por una poética inmediata de los cuerpos fundidos en una sola
y exquisita carnadura. Priva lo lúdico en ella sin desprenderse de un espíritu
romántico muy terráqueo.
"Trata de ver más allá / de solo un cuerpo desnudo / de
quitarse la ropa / de tocarse / de sumergirse en su boca / de adentrarse en sus
piernas".
Nos encontramos con la voz de una mujer vivaz y muy resuelta
a la hora del goce erótico, de variado registro verbal hasta la impostura, que
para nuestra fortuna nos desviste del pudor mediterráneo y nos rebautiza en la
concupiscencia cálida del Mar Caribe. Como en el bolero de Tito Rodríguez,
"Amor no es sólo sexo / también hay que querer", el coito o encuentro
de encuentros no se limita a un desahogo fisiológico, sino se enriquece en
diálogo humanístico de afectos. Ello en la humedad esencial y lúbrica, no
desprovista de ganas, festividad y humor saleroso.
La hembra protagoniza el poema en un acto de liberación
integral que hace añicos tanto al patriarcado como al feminismo extremo. Los
géneros se complementan en un afán libertario compartido. La mujer no es objeto
sexual ni víctima sumisa: Asume con alegría extremista los roles de maestra,
curandera y madre fecunda. Eso sí, sin idealización ni ideologización (falsa
conciencia) del acto o coito sexual como sal posible y esencial de la
cotidianidad.
Las jarchas mozárabes presentan una poesía íntima de voz
femenina, con que los poetas machos se deslastran de lo bélico en la acción y
lo épico en el Decir. Antecedieron al Poema de Mío Cid como primeras
manifestaciones literarias del castellano. En el caso de Marhisela, en muchos
de los poemas se asume la voz de la mujer y luego la del hombre,
indistintamente, a los fines de resemantizar el diálogo corporal y discursivo
poético. De manera que como lo dice el poeta Lêdo Ivo, lo íntimo-erótico sea un
motivo épico, pues "y, guerrero, por ti soy guerreado".
"Compañero, / abandone la batalla / cuelgue las armas /
ríndase // sacuda el polvo de sus pasos / limpie el sudor de su frente / el
ardor de su sangre / la rabia de acompañante // compañero, / no blasfeme /
invencible soy el hombre / quien grita y libera // una y otra vez su
nombre".
Los cuerpos de la hembra y el varón se liberan en la
escritura fogosa y transparente de cada poema. Ello al igual que los caligramas
que se fusionan en una danza vitalista sobre una cama en llamas. Recuerden que
Juan Calzadilla recrea cuerpos desnudos que se frotan unos con otros, tanto en
el trazo que los dibuja con simplicidad como en la configuración de un poema
apasionado de locuacidad carnal.
La metáfora viva de la comunidad sexual entre dos, adquiere
formas diversas relacionadas con lo lúdico.
Sea el complejo juego de ajedrez donde pugnan los roles del Rey y de la
Reina, o el discurso chismoso de la baraja española. Y especialmente, la corporeidad de dos que se
hacen uno, alberga una Legión de voces diversas, contingentes y hambrientas de
deseo y liberación del ardor.
"En mi cuerpo habitan / otras mujeres / distintas,
particulares / ebrias, desalmadas // rebeldes, poderosas / dispuestas,
sensuales / frenéticas, desbocadas / frondosas, aguerridas // en mi cuerpo
habita / algún hombre / deseoso, valiente / libre, profundo // habitan en mi
cuerpo / todos / con un canto / común".
De modo que el sexo sea terapia liberadora y no perversión
en la represión y en el exceso libertino. No son ciudadanos libres los
depredadores sexuales, ni las mujeres frígidas. Tampoco las ninfómanas. Sólo se
hacen acreedores de tal título de nobleza y raza, aquellos que se aman a
contracorriente de los poderosos y los opresores. A pesar de usted,
politicastro o milico, como le canta y le corresponde a nuestra preciosa poeta
el gran Chico Buarque.
II
Bono de una Guaricha de Puerto
Nuestra poeta nos hizo llegar un complemento de su poemario
Bonus, como si fuera un organismo en pleno crecimiento. Son cosas de la poesía
viva. No en balde, Juan Calzadilla reescribe sus poemas y publica por lo menos
una antología al año. La Poesía no es compartimiento estanco ni formalismo
estético y literario, sino una fuerza sobrenatural que no cesa en la
configuración de su cadencia y melodía en la musicalidad del mundo.
Sé que Bonus, y esta segunda parte Bonus (Restante), son
títulos provisionales de un cuerpo poético precioso y seductor por demás. Pero
me gustan porque nos introducen en un libro que se construye a perpetuidad.
Claro está, me dejé de escribir libros definitivos y lapidarios. Mis títulos de
ensayo y cuento sientan bien con esa noción del libro abierto, categoría viva
que exhibe el proceso de escritura por dentro y al punto posee el misterio o la
poesía sabrosa del enigma de la vida misma.
Entonces, este poemario es un díptico dinámico del proceso
escritural de la muy agraciada Marhisela. Vamos, pues, a conversar con este
segundo panel poético esencialista. Los poemas eróticos siguen allí, aguardando
por la sensibilidad del lector que apuesta por el ardor. Sólo que se funden en
un coito bonito y plácido con textos de afirmación ontológica en el asombro y
la duda, un ejercicio de prosa poética conversada y sin pretensiones
hermenéuticas, un soneto gustoso y otro de ars poética del Decir, la miniatura
que coquetea con el aforismo, el ars poética personal y el Elogio vitalista que
destila la gratitud por lo vivido y lo recreado con el poder comunal de la
Palabra.
Lo que me atrapa de esta colección poética provisional y muy
bien cincelada, es la combinatoria del discurso directo y auténtico con lo
contingente y lo bello, que sugiere como quien no quiere la cosa, esto es de
guisa indirecta, múltiples lecturas maravillosas. Por ejemplo, no hay
referentes físicos de una paisajística, pero el paisaje porteño interiorizado
está latente. Esa musicalidad del reggae de Marley, Los Pericos, Los Cafres y
Paralamas alienta sus muy diversos registros. Incluso los boleros de Ítalo
Pizzolante. El cuerpo es playa, mar calmada o picada, o arrecife de coral
sublimados con impunidad silenciosa.
"La mujer que a mí me gusta", que inicia el
segundo panel, es un grandioso texto confesional de afirmación femenina. En
este cuadro, la autoafirmación no es egocentrista ni corresponde a la sonsa
estética de los selfies tan en boga banal y mediática. Es la ráfaga de la
autoestima de la hembra muy suya que tanto seduce a hombres de buena voluntad.
La Guaricha se nos presenta selectiva en materia de emparejamiento, pero en el
afán de reivindicación del panal comunitario y, por qué no, matrimonial de a de
veras.
He aquí la cabeza de la serpiente mordelona: "La Mujer
que a mí me gusta / llegó una madrugada de noviembre / sin prólogo ni pie de
página / llegó con nombre propio en la poesía". Y esta es la cola mordida:
"se escribe a sí misma, se asoma al éxtasis y arde / tanto, tantísimo / la
palabra, curiosidad y asombro la convocan / la mujer que a mí me gusta es real
y vive conmigo, desde siempre". Este intervalo comprende la tozudez
mística de Santa Teresa y el egotismo de pulso firme de Rufino Blanco Fombona.
Por lo que su Ars Poética se vincula con su propia pulsión
vital. Corazón pleno y enigmático que se nos abre en una escritura rigurosa y
transparente: "escribe un poema que ni Dios olvide / besa un poema en sus
reglas y códigos / multiplica un poema que talle los huesos y quite las
penas". Este es el terceto de cierre del soneto "Escribe un poema por
favor que guste". El Elogio al otro nos reconforta con solidaridad y
agradecimiento. La poeta nos invita al mundo de sus afectos, como si fuéramos
el amigo o el hijo pródigo que regresa de un largo viaje. Nos enganchó
"Estoy atenta", una cuidadosa estampa de nuestra Caracas natal, la cantada
por Billo y en donde el calor lírico de Macondo importunó el clima frío de
nuestra pre-adolescencia de quince grados.
Se trata, estimados lectores a los que también amo, de una
escritura decidida del afecto superlativo sin cortapisas ni mecanismos de
defensa. Se es, Se es, valga este palíndromo extraído de Canaima, el paisaje
feraz y la mejor novela de Gallegos.
"Mis raíces" constituye un frondoso Samán de
genealogías, vivencias y esperanzas, que sembrado en el paisaje de costa
dialoga con el uvero, el Paseo de la Marina o el Astillero algo abandonado, no
obstante el bullir insistente del Puerto. La Alcantarilla, antes el doloroso
teatro del Porteñazo, es ámbito recobrado por la gratitud y la gratuidad de la
educación sentimental con que Marhisela nos contrapresta al atardecer.
"Debo dejar fluir la conciencia" es un atrevido y
magnífico poema en prosa, sin pausas, conversado, malpensante en imágenes y
metáforas elementales, flujo y reflujo de un solo tirón de lectura y escritura
por la Legión con su vocerío interior disonante pero sinfónico. (J)oda primaria
que recompensa toda búsqueda filosófica y estética que no nos da respuestas
automáticas, sino que nos enseña a formular interrogantes mucho más vivaces y
menos pretenciosas.
"Mi mundo terco" se nos antoja un bolero inquieto
como los que ponía en escena La Lupe. La más pura e intensa poesía confesional
que resuena en el oído: "Me hago libre, me hago ultimátum y terca en el
decir". O qué tal este poema aguerrido del poemario escrito y vivido en
cuarentena: "Los versos también se visten / se extienden en una cuerda de
alambres de púas / como banderas en tiempos de guerra. // La ropa a veces suele
verme de reojo con una pizca de vergüenza en el closet. // Algún algodón,
poliéster, rayón, / resiste en ganchos que conocen de historia. // Puedo creer
que salen de fiesta / mientras duermo / resbalan campantes por las calles de
noche". Ars Poética que no reniega del desconcierto ante el despropósito
del mundo ni de la confusión de la casa que nos habita, susceptible de reordenarse
y recomponerse en compulsión rebelde.
"Yo me desnudo también para mí " nos insta a
sostener un diálogo trino, placentero y fructuoso entre el cuerpo, la mente y
el espíritu. No debe confundirse con aquellos seres infames que ante la TV por
cable y las redes sociales, en la oscuridad del cuarto premium de un hotel de
lujo, se masturban envileciéndose cuando hay tanta mujer buena por allí, como
nos lo contaba Facundo Cabral. Es Ontología auténtica y cantada que se traduce
en conversación que apuntala el idilio del cuerpo, la personalidad, la emoción,
la fe y el intelecto sobre las sábanas y a través del espejo que la Poesía
aroma y desempaña respectivamente.
El poema breve se asimila al quehacer ingenioso y legislador
de adentro y afuera con que nos reconviene y vindica el aforismo. "Tengo
un verso censurado / que se mece en mi vestido / que vigila mis caderas /
mientras caminamos juntos".
Definitivamente, este incunable libro nos recuerda que la
literatura escrita por las venezolanas hoy nos gusta una barbaridad. Acompaña
escrituras entrañables como las de Sol Linares, Ximena Benítez, María
Alejandra Rendón, Marichina García
Herrero, Niddy Calderón, Íngrid Chicote, Noris Nicoliello y Beatriz Rondón
entre muchas otras. Déjense seducir, sin miedo ni prejuicios patriarcales, por
esta Guaricha porteña y universal. Les reconfortará con la serenidad de las
aguas de Puerto Cabello, no obstante lo bullente de sus benditas y muy
traviesas corrientes submarinas.
En Valencia-Sulaco, Golfo Plácido, jueves 22 de julio de
2021.
Referencias bibliográficas:
Ron León, Marhisela (2010). Íntimo. Sistema de Imprentas Regionales de Fundación Editorial el perro y la rana, Carabobo. Valencia, Venezuela.
Ron León, Marhisela (2020). Bonus. Edición en word de la autora. Puerto Cabello, Carabobo.
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José Carlos de Nóbrega
Venezuela, Caracas (1964). Ensayista, narrador, traductor y poeta. Entre sus libros tenemos los de ensayo Textos de la Prisa (1996), Derivando a Valencia a la deriva (2007) y Salmos Compulsivos (2011). El de cuentos El Dragón Lusitano y otros relatos (2013) y los de traducción en poesía Las imaginaciones / El soldado raso de Lêdo Ivo (2014) y la novela La Pasión según GH de Clarice Lispector (2015).
Tiene el blog: http://www.salmoscompulsivosdos.blogspot.com
Fotografía de portada: Juancho Domínguez