Te nombro

 

Te nombro con una palabra

la que llegó a mis labios

            sin pensar

con la boca fruncida

los ojos desorbitados

 

Te nombro con asombro

en diminutivo para no perderme

en penumbra afantasmada

abandonada a suertes

sedienta a medio camino

jadeando a cada paso

 

Te llamo aturdida por el viento

con las agujas del sol

chisporroteando en la espalda

Cuando el sol viaja al cenit

y pierde la sonrisa en la noche

            te nombro

                        montecito

así en pequeño

                        chiquitico

como nombro las nubes que cubren el cielo


No más mentiras


No mienta, comadre

más allá de este monte se fue

con la esperanza en la teta

su niña recién parida

la carne hecha hambre

los huesos desflecados

 

En la maleta la ilusión del pobre

hartarse

             no tener más hambre

No, no me diga comadre

                        lo sé todo

yo también he tenido hambre

una se va

            se va con los muchachos

                        las ollas y el budare

sigue buscando para comer

            sigue el hambre

la teta no tiene leche

sabe una

             el sexo también es hambre

aunque el estómago cruja

las ganas siempre están

la caricia y la ternura son escasas

el hombre sabe

            sabe machetear

                        ordeñar y sembrar

una cocina yuca          maíz

el monte nos va comiendo

el hambre es la visita de cada día

No me mienta comadre

            le mataron al marido

lo mató la ley

el hambre no es consejera

ni amiga

             ni nada

no llore comadre

se le seca la teta

            qué va a mamar la criatura

 

 

 


En la punta del cerro

en el trozo de asfalto

            agrietado por el tiempo

en el mismo lugar donde el viento sacude las hojas

allí mismo donde se acallan

            los susurros de los muertos

el mundo se desvanece

mis manos señalan dos universos

allá los edificios

            la urbe apiñada

entre el cemento y el asfalto

al oeste un mundo sin conocer

primigenio e inmune

el tiempo es una ecuación infinita

en el ojo de un Dios silente

brota petróleo en algún lado

¿Dónde el asombro?

Si es más fuerte la sed

que los negocios de la petrolera

 

Allí mismo en la punta del cerro

veo este mundo

             un animal mitológico

cabalga con patas de caballo

remonta con garras de águila

allí las voces de las ánimas

abren espacio a un mundo suspendido

donde el tiempo se desordena

en la respiración de los animales

 


 

 

Ella

 bajó de la montaña

con un hombre que debió ser su padre

se convirtió en su marido

            le arrebataron las muñecas

las lecciones

 la escuela

                         la vida

 

Antes no hablaba

            se escondía detrás de su marido

 no era María Calcaño

no se fue tras de él

            se la llevaron

tenía trece ya había menstruado

 comenzó la vida

partos

             tripones pegados a la teta

No ha visto tierras distantes

solo miles de ranchos

            yuca y monte

Ella  era la hija

             se fue a hurtadillas

con el marido de su madre

Se abraza al último hijo parido

 

¿Dónde se nublan sus pensamientos?

Acaso siente  nostalgia

de aquella montaña

             las muñecas que no tuvo

¿Conocerá el paso de las generaciones?

 

Quizás suspire por otra vida

sienta fiebre en su vientre

            anhele otras caricias

simplemente deje pasar cada día

mas arrugas

            grietas en los pechos

                                    estrías en el vientre

 

Ella conjura los espíritus

al momento de la paridera

            hierve las ramas

 aleja el maldeojo

 

Ella

            Ella no es Eurídice

nunca hubo un Orfeo

siempre hubo serpientes

manzanas, dolor y muerte



 

El muerto


Al muerto lo esperan

una mujer que huele a mango y cebollas

una criatura que aún amamanta

 

Una mujer que de un balazo se volvió viuda

se pregunta dónde habrá de comer

La hija del muerto no llora

los  golpes le quitaron el llanto

el balazo no le dio en el cuerpo

la dejó con madre

             cuatro hermanos

más peso del que puede cargar

 

Al muerto lo doblan

 sacuden y  despojan

le quitan la sangre

                        el barro

lo dejan en una urna

nadie sabe quién va a pagar

 

Está solo

el machete quien lo tendrá

cuál de los hijos lo usará

para cortar el monte

como hizo su padre

            lo hizo él

                         ni a leer aprendió

 

Ya lo entierran

 no tiene mujer

            ni hijos

solo     solo

el muerto

            muerto está


Afuera el viento aúlla

arrastra desolación

             en las nubes de arena

el sol va quemando el asfalto

se oyen las carretas de los leñeros

el golpe del machete en el palo

aliento fétido del aire

las puertas se cierran al caer el sol

deambulan espantajos

la llorona ha vuelto

los perros aúllan

            descarnando la tristeza

ruidos de aquelarre

oye Zulay con el crucifijo en las manos

recitando setenta veces siete: La sangre de Cristo tiene poder

 

Felipe ha llegado con nuevas

el tiempo va cambiando

ayer vi quienes regresaban sobre sus pasos

los difuntos ríen en sus criptas

la policía anda patrullando

nadie habla

todos saben que a dos han matado

y una luna inmensa

descansa en el cielo de montecito

luna de agua

            viene la lluvia

aunque la sangre cubre el polvo

los machetes se afilan

            para la cosecha 

Noris Pacheco Marin



Cabimas, Zulia 21 de enero de 1965, 56 años. Estudió Economía en la Universidad del Zulia (1992), Magister en Gerencia Financiera de la U.N.E.”Rafael María Baralt” Cabimas estado Zulia (2011). Desde niña se interesó por la lectura, ya en primaria imaginaba historias jugando en el patio de su casa. a los 16 años obtuvo un reconocimiento en el concurso de cuentos “Centenario Jesús Ramón Yepez” auspiciado por la Secretaría de Cultura del estado Zulia y tercer lugar en el concurso de cuento universitario de la Universidad de Yacambú (2000). De 1988 a 2013 formó parte del personal administrativo de la U.N.E. “Rafael María Baralt”. En el año 2011 solicita ser transferida al subprograma Difusiòn cultural para finalizar su etapa laboral como cultora del área de literatura por su deseo de promocionar el libro y la lectura haciendo realidad su deseo de incursionar con todas sus fuerzas en el área literaria que ha sido su pasión. En el año 2013 es invitada a participar en el Festival mundial de poesía en la ciudad de Coro como parte de la delegación del Zulia, donde se enriquece de esta experiencia, trabando amistad con el equipo madriguera quienes en el año 2016 editaràn su libro “Dios se vistió de mujer” presentado en la Filven del año 2016 realizada en el municipio Cabimas del Estado Zulia. Ese mismo año, en el mes de septiembre es invitada a participar en la V Bienal de poetas femeninas en Yaracuy. Actualmente, se ha convertido en una representante del movimiento campesino y luchadora por los derechos de las mujeres campesinas, además de seguir en la promoción del libro y la lectura, participando en recitales, talleres y cursos. A fines del 2020 culminó un nuevo libro de poesía que recoge su experiencia en la zona rural periurbana que habita.

Fotografía de portada: Javier Ramos