NIGHTCRAWLER O LA CAÍDA DE UNA SOCIEDAD
A
través de la televisión argentina,programas del prime time, animador@s con largos años de trayectoria en los medios
locales, como Susana Jiménez, logran
sus más altos índices de rating
mediante entrevistas a personajes como sacados de un cuento de
fantasía: Nelson, el hombre más pequeño del mundo, es un exponente clarísimo de
hasta dónde se puede llegar con el fin de atraer a las audiencias. Este
personaje, de contextura extremadamente pequeña, es indagado por Susana, quien entre otras cosas le
pregunta cómo rendía en la intimidad, cómo hacía para conquistar mujeres, si
conducía un automóvil y hasta se regodeaba viéndolo moverse aparatosamente con
"el baile del perrito".
Y
hace no mucho, en la televisión chilena,TVN
emitió “Brava”, la serie-documental en donde la ex conductora de
“MILF”, Claudia Conserva,
registra, con lujo de detalles, sus vivencias en torno al tratamiento de su
cáncer de mama. Se exhibieron imágenes del inicio del proceso, cuando se entera de la
terrible noticia, y de la forma en que ella y su entorno han encarado este
desafío. El día de la transmisión, entre
las 22:45 y las 00:12, “Brava” promedió 10.4 puntos de rating, y alcanzó los 12.1 de peak,
alcanzando el primer lugar de audiencia.
No
importa la tendencia de la cadena televisiva ni la imagen que ésta tenga en la
sociedad. Lo cierto es que, en mayor o menor medida, podemos ver abundantes ejemplos
de cómo se traspasa la línea del sentido común y la moralidad en cualquier
programa de televisión que se dedique a dar cobertura a lo que ellos llaman“actualidad”,
en donde los juicios destemplados, las imágenes casi al borde de la censura y
las opiniones fuera de tono están a la orden del día sin importar si éstas
puedan afectar la sensibilidad, la opinión o incluso, la salud mental de los
espectadores. Especulaciones, opiniones y valoraciones subjetivas se suceden,
una tras otra, mientras se intenta ganar la feroz batalla a la competencia
porque, no lo olvidemos, la especial cobertura que se ofrece de un determinado
tema va directamente unido al
interés que se espera que tenga (y al número de espectadores que se
intuye habrá tras la pantalla), por lo que no parece que existan límites para
explayarse ante estos sucesos, ya que está en juego el buen dato de la audiencia
al día siguiente.
Un
sábado en la tarde de este 2023 (nueve años después del estreno de esta
película, fenómeno que me hace pensar en la pésima distribución comercial de
buenas películas o en la “misteriosa” dinámica que hace que películas de este
tipo no lleguen a la mayoría de las personas)logré ver la impactante película
“Nightcrawler” (Dan Gilroy) que en inglés se podría traducir como “depredadores
nocturnos”, un turbio thriller aclamado
por la crítica internacional como un implacable y descarnado cruce entre "Taxi
Driver" y "Network” y prodigiosamente protagonizado por un Jake
Gyllenhall en estado de gracia. Tras ser testigo de un accidente, Lou Bloom
(Jake Gyllenhaal), un impulsivo joven que no consigue encontrar trabajo,
descubre el mundo del periodismo –free
lance- policial en la peligrosa ciudad de Los Ángeles.
Nominada
a Mejor Guión Original en los Premios Oscar del año 2014, también, nominada a
Mejor Actor Principal (Jake Gyllenhaal) en los Globos de Oro del mismo año
entre otras nominaciones y premios; “Nightcrawler” se ha convertido en uno de los mejores thrillers realizados
en los últimos años y es una película de culto instantáneo para los amantes del
género. Nos ofrece una amarga y corrosiva crítica hacia los medios de
comunicación y su tratamiento sensacionalista de las “noticias” para aumentar,
a como dé lugar, su rating de audiencia. Pero, al mismo tiempo,
es una crítica salvaje a la
necesidad morbosa del espectador por consumir esos contenidos violentos y
explícitos a través de la televisión.
Bloom
se auto acredita como un reportero
nocturno, se esfuerza en hacer las tomas más impertinentes, descarnadas
y violentas de su gremio y comienza a vender sus imágenes a uno de los telediarios
locales de Los Ángeles como freelance.
Es un hombre extremadamente ambicioso, por lo que su límite será siempre él
mismo, es inescrupuloso, calculador, cínico e inexpresivo. Junto a Nina (Rene Russo) la veterana directora de
noticiarios, venida a menos, que encuentra en el “amarillismo” su única manera
de seguir existiendo en la profesión. Entre ambos van tejiendo una
relación en donde la moral y la ética están ahí siempre poniéndose a prueba,
rayando la censura.Al momento de editar
la grabación de unos cadáveres tiroteados al interior de una casa, ambos sienten
una atracción sexual, casi orgásmica por los crímenes o muertes violentas (por
un momento recordé la singular “Crash” de David Cronenberg).
“Nightcrawler”
nos sumerge en los infiernos más sórdidos y corrompidos de la urbe, es sin duda
una crónica perversa sobre el reverso
oscuro del sueño americano e impone una lógica que la convierte en una obra
maestra por su extremo riesgo y coherencia estética; porque no busca soluciones
fáciles a la violencia ni pretende “engatusar” al espectador con un salvajismo
preciosista, y porque en su negrísimo cinismo se adivina una compasiva y
poética percepción del dolor, la soledad, la violencia y la alienación.
Marcelo Seguel Bon
Nací en Santiago de Chile, un 11 de mayo de 1963. Entre los años 1983 y 1987, estuve en la ciudad de Temuco, estudiando Pedagogía en Castellano en la Pontificia Universidad Católica de Chile; proyecto que no terminé debido a una dura enfermedad nerviosa. A mediados de 1988, salí de Chile por el puerto fronterizo de Arica; vagué, caminé, recorrí en camiones, en buses, a pie, toda Latinoamérica durante un año. Conviví con los Kogui en la Sierra Nevada de Santa Marta en Colombia. Finalmente, recalé en Venezuela el año 1989.Desde 1992 hasta el año 2000fui seleccionado para participar en diferentes talleres de creación literaria en los espacios del Centro de Estudios Latinoamericanos Rómulo Gallegos (CELARG) de Caracas con grandes y consagrad@s escritor@s como Igor Barreto, Miguel Márquez, William Osuna y Judit Gerendas. Cuando llega el Comandante Chávez y la revolución, comienzo a trabajar como Especialista del Libro para el Ministerio de Cultura de Venezuela. El año 2006, la Editorial El Perro y la Rana me publican “Los Paisajes Imposibles” y, también, durante esos años participo en varias versiones del Festival Mundial de Poesía de Caracas compartiendo recital junto a poetas como Ernesto Cardenal, Sam Hamill, Martín Gambarotta, Rosa Chávez, Ximena Benítez, William Osuna, etc.El año 2016, producto de la grave crisis económica y la violencia política en Venezuela, decidimos junto a mi familia, regresar a Chile. Desde marzo de 2017, trabajo como asistente a la educación y encargado de una biblioteca CRA del Instituto Claret de Temuco desde donde organizo talleres y concursos de creación literaria. El año 2017, Ediciones Madriguera de Venezuela publica mi segundo texto llamado “Yasuri del Mar Guasare”, el cual fue publicado intencionalmente de manera digital con el fin de que el texto viaje a través de correos y redes sociales.

