Hilando, serie fotográfica de Felicia Liendo

     Hilando desde la oralidad, la memoria, el patrimonio y el encuentro me he permitido ese elogio necesario a través de la imagen, desde la relación natural y por supuesto humana, con la gente sus contextos y sus pueblos para seguir develando que nuestro devenir está lleno de mucha gente, que pertenecemos a espacios cargados de expresiones y características que dan forman a esta gran historia colectiva de la que somos parte. Este cuento experimentado desde la fotografía recorre los detalles leídos de mi vinculación con las hilanderas, con el hilo, con el hilado, con la historia de cada mujer que se enreda en hilos de caminos, que se teje con la sabiduría leída en esos rostros, en esas canas, en esas pieles y miradas Si reviso mis recuerdos de infancia y me veo junto a Clemencia con sus 70 u 80 años, mirándola remendar mis camisitas con el hilo que ella hacía y lo traía en su bolsillo, descubriendo con asombro ante mi mamá que no necesitábamos comprar hilo para coser porque Clemencia lo sabe hacer, seguro que puedo certificar la importancia de esta actividad maravillosa de hacer hilos con las motas de algodón que hoy más que nunca admiro y recojo al encontrármelas, pues puedo entender desde esta actividad el significado de la herencia cultural, todo esto proclamado por manos arrugadas y maltratadas por el tiempo. La hilandería es una actividad de absoluta convivencia entre los que hacen el hilo y los que lo necesitan, entre los que hacen el hilo y los que desean aprender, una hermosa creación utilizando algo que muchos ni siquiera nos detenemos a revisar como son las motas que pueda tener o haber dejado caer una planta de algodón. Añadiendo incluso que siempre se devuelven moticas más pequeñas de la planta o de los nudos del hilado en los árboles del mismo algodón o en los naranjos, o a cierto limón, “para que los pajaritos tengan si necesitan para sus nidos”. Esta experiencia desde lo sencillo del compartir con las hilanderas puso en marcha una energía que fue expresada también a través de la escritura. Fue de esta forma que empecé a describir, pensar, reflexionar y sistematizar gran parte de esta convivencia. Reflexioné de una manera introspectiva y emocional a partir de mi relación con estas mujeres, donde incluyo mi propio imaginario acerca de la escritura como fuente de “registro fotográfico escritural” me dispuse a hacer lo que he llamado “fotografías sin cámara”. Los relatos aquí presentados sobre las hilanderas no son literatura sino fotografía. Fueron escritos, a partir de pautas técnicas propias del oficio de la fotografía. Estoy apuntando a la relación necesaria entre el texto y la fotografía, conceptualizando mi trabajo fotográfico de manera integral. De esta manera me encuentro como muchos hilando recuerdos, memorias. Hilando historias entre hilos, husos y algodón.


Galería fotográfica: