VESTIGIOS: Detrás de la confesión arde la herida
*Vestigios.
José Manuel López D' Jesús.
Ediciones Palíndromus, Colección .
Santa Ana de Coro, Venezuela,
2021.
Pág (28 pp).
Alguien
dibuja el día por nosotros
Alguien
me ama hoy, secretamente
Armando Rojas Guardia
Norys
Saavedra Sánchez
Casi siempre el camino del poeta se encuentra lleno de
dificultades y paradójicamente, eso que lo sacude e ilumina, viene siendo lo
que definirá su poesía. José Manuel López D' Jesús (Mérida, 1990) nos presenta Vestigios
(Mención poesía del concurso “Ecos
de la luz”,2019) Ediciones
Palíndromus. En este poemario podemos encontrar la consistencia y los
matices particulares que el autor
despliega con total autenticidad. Dimensiones de una especie de canto, dónde
José Manuel recurre a recuerdos de su niñez. Sus heridas son un tránsito que ha
marcado este libro. Entre lo cotidiano, en el frenesí del amor y ese grito en
la remembranza de lo que nos ha quedado en las manos como prueba, ya que a
pesar de los vestigios, continuamos la travesía. En estructura nos encontramos
con tres partes en varios tiempos. Un primer verso que anuncia:
«Oscuridad y soplo
el rostro inflamado
como una bomba
detrás de la confesión
arde la herida
la ceguera sabe que el dolor
punza el miedo
al abrir los ojos de la agonía...» (p. 7)
A partir de allí surge el primer tiempo del libro, como
un coro griego dónde surgen las voces.
Una de esas voces que lleva al hilo conductor de este
libro es la voz de una mujer (Paula) personaje con quién el autor
dialoga y sea quizá una de las razones de ser de la obra o un receptáculo de
sus memorias. En uno de los primeros poemas el poeta nos dice:
«El primer gesto de esperanza
es la última inocencia.
Paula, debo confesar:
así como los pájaros cantan sobre el alba,
los árboles se entristecen al final del día,
la luna es más valiente que yo
desafía los rayos en plena aurora,
siempre ser niño es descansar sobre el azul del horizonte
hasta que el sendero sea aniquilado por la corriente.»
(p.7)
Valga entonces decir que la existencia se transforma en
poesía desde el principio de su escritura:
Piensas:
«Algunos espejos
queman el rostro
al recoger los cristales
la piel niega reconstruirse,
fotografía de la infancia
bálsamo de corriente ígnea
arropa los capullos del frailejón,
los riega,
guarda sus hojas secas
cuelga
no olvida
la montaña susurrando un nombre
oculto en la arena.» (p.8)
Hay en la primera parte de Vestigios un primer
tiempo, podemos percatarnos de la indagación que supone la madurez de su Ser
interior a medida que experimenta transformaciones. Leemos:
La alegría es diferente a la de la llegada celestial
«tres años más
tarde
comprendí que el ceño fruncido,
era el portal a la fecundidad inefable
del árbol
río caudaloso.
Entendí que la mirada extraviada
era el único centro...» (p.10)
Cuando el autor acude a Paula como la voz de la
mujer nos habla de esa parte femenina presente en la literatura a lo largo de
los tiempos, la hermana, la madre, la esposa lo decíamos anteriormente. Uno de
los poetas que menciona José Manuel también habla del arquetipo universal que
deviene de esos cantos y mitos griegos. Leemos de Publio Ovidio Nason (Ovidio)
en Metamorfosis: Poesía latina (2007): «...Eurídice fue llamada;
estaba con las sombras recientes y adelantó con pasos que retardada la herida./
Con la condición de que atrás no volviera los ojos/ mientras no dejará del
Averno los valles, Orfeo la recibe;/nulos serían, si no, los dones futuros...»
(p. 102).
De una manera más sugerente que evidente, y ante la
pasión por la amada, leemos en:
Y te digo:
«... te desnudas, y yo me siento huérfano,
como la lluvia al dejar de caer.
Los truenos anuncian la llegada
de nuestros cuerpos abandonados.
Verte es un dardo
al punzar mi corazón
estallido del árbol
susurrando miedo.
Tú me revelas
el anhelo de los agonizantes
por conservar
su desdicha
o su amor...» (p.11)
Hay esa tensión ante los cuerpos y la llegada de un
anhelado encuentro. Esa secreta intimidad que revelan estos poemas en el libro
enriqueciendo de fondo el planteamiento del libro.
Es placentero encontrar al inicio del mismo un epígrafe
del gran Armando Rojas Guardia, no en balde y hablando anteriormente de la
temática de la pasión en esta parte de la obra, vemos como la poesía tiene ese
espacio en que podemos tejer hilos conductores de un tiempo a otro y conexiones
en diferentes autores, como cuando leemos el poema de Rojas Guardia
Visperas: Del mismo amor ardiendo (1967-1975): «...Siento entonces tu olor/
y vengo junto a Ti, que suenas/ como una melodía,/ y hablas y es brillante tu
voz/ sobre el cansancio, sobre el sol/que se pudre entre la hierba,/ y sobre
tanto amor trabajo juego que terminan/ Qué alegría/ cuando llegó y te doy agua
fresca/ de todas mis húmedas vasijas...» (p. 18)
Continuando nuestra lectura observamos en estos textos a
la familia como puente y cuerpo que toma vida en el leit motiv del libro, lo cual nos permite ingresar a lo que no se
dijo en el pasado pero que ahora se hace presente con fuerza en cada verso y es
que los acontecimientos que marcan la voz del autor son encarnados sin
banalidades, denotando más bien la sabiduría que da la experiencia y como
también se presenta Paula o el padre, que marcan momentos cumbres en este
libro. Leemos:
Mi padre está enfermo
«le tiemblan las piernas
color morado
sus manos hierven
sus nervios representan la evidencia de mi temor
a sus gritos
a su desconfianza
a no abrir los ojos jamás
sus pulmones se bloquean
sus piernas se entumecen
sus pantalones están infectados
su camisa de cuadros manchada por azul del tiempo
Una caja de Clexane
2 tabletas de Atorvastatina
1 de Azitromicina
1 cucharada de Salbutamol.
No huya del desequilibrio
su cabeza enrojecida
está a punto de estallar.
1 Aspirina
2 Vitamina C
el sol sigue
prefiero no verlo fijamente...» (P. 19)
Con este tono confesional en que, tanto el poeta como el
lector, nos estremecemos, el autor nos evoca con hondura y memoria aquello que
seguramente tocará de forma sensible a muchos lectores por ser parte de la
experiencia humana que nos une. La verdad es que el hombre se enfrenta a lo
transitorio del cuerpo en la enfermedad, en la muerte, en la perdida. Ese
cambio de estados existenciales de un todo a la nada. Un tema que ha sido
tratado con otras variantes, es el caso de otro poeta andino, Ramón Palomares y
de él leemos en el poema Gran leyenda, abandonado (1964): «...Voltié de
la cama y miré/ y me dijo la cama que se iba, / y quedé en el suelo y me dijo
el suelo: -Me voy, / y quedé en el aire/ y me dijo el aire:-No te sostengo,/ y
me quedé en los naranjos y los naranjos me dijeron: -Nosotros nos vamos. Yo que
tenía tanta luz,/ yo que me vestía con lunas/ y tenía la fuerza en mi nuca. (p.
90)
Concluimos está lectura con muchos más bordes que tocar y
que cada lector podrá discernir. Podríamos resumir que José Manuel López se
acerca en su escribir a esa voz del testimonio, como una sinfonía, como un
canto, con sus voces en Paula, con ritmo, armonía en el cuerpo del
libro, que van desde los títulos de los poemas hasta las partes del libro. Nos
conduce por la niñez, el amor, lo perdido, aquello que se desvanece y queda
pululando en las huellas, en las cicatrices, en los rastros, los vestigios y
claro que estás páginas también hablan de ese lugar geográfico en la niebla
andina, de algunos fantasmas que se quedan en estos poemas, para beneplácito de
esos vientos nuevos en la Poesía venezolana. Esta mirada que hemos dado de
manera resumida a Vestigios; es también una invitación
a que se adentren en estas páginas, podrán encontrar más aspectos poéticos que
desentrañar.
*Vestigios
de José Manuel López ha sido premiado en el certamen de Poesía
« Ecos de la luz» 2019. Venezuela.
Referencias
Gaos, A. Ruben, B (2007). Poesía Latina. ( selección y prólogo G. Amparo
y B.N Rubén) Caracas. Venezuela: Fundación Editorial El Perro y
la Rana ( Colección Poesía del mundo,
Serie Antologías).
López,
J (2021). Vestigios. Santa Ana de Coro. Venezuela: Ediciones Palíndromus.
Palomares, R
(2007). Antología poética. Caracas.
Venezuela: Fundación editorial el perro y la rana.
(Biblioteca popular de los consejos comunales).
Rojas, A
(2007). Antología poética. Caracas.
Venezuela: Fundación editorial el perro y la rana.
(Biblioteca popular para los consejos comunales).
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José Manuel López D’ Jesús
Venezuela, Mérida (1990). Poeta y músico. Profesor de la Universidad de los Andes. Licenciado en Letras mención Historia del Arte (2013), Licenciado en Letras mención Lengua y Literatura Hispanoamericana y Venezolana (2018), Magister y. Doctor en Filosofía (2020), Su primer libro La Liturgia fue merecedor de la primera mención honorífica en el premio DAES, homenaje a Ednodio Quintero (2014). Ha publicado artículos en la Revista Musical de Venezuela, en el Boletín del Ciela (UNEG), Alhucema: Revista de Literatura y Teatro (España), la Revista Filosofía (Postgrado de Filosofía ULA), El Anuario GRHIAL, y la Raíz Invertida (Bogotá-Colombia). Las Plaquettes: Sinestesia Disonante (2012) y Réquiem (fragmentos) (2013) por los Poetas del 5 Editorial (Santiago de Chile). Forma parte de la Antología de poesía joven y reciente Venezolana "Amanecimos sobre la palabra" , Team Poetero Editores (Caracas, 2016), de la Antología de Poesía Arbitraria Me Gobierno, LP5 (Santiago de Chile, 2020). Su segundo libro El jardín de los desventurados es editado por La Poeteca, (Caracas, 2018). Su tercer libro Relicario es publicado por LP5 , (Santiago de Chile 2020). Ganador del Concurso Ecos de la Luz (Venezuela, 2019). Es co-fundador del proyecto de difusión poética audiovisual: Altavoz, Mérida 2016. Administra el blog monedaagrietada.blogs

