La visibilidad de sentir: entrevista a Sofía Anaya
Por: John González
Hay
un espacio en el día a día donde cada uno de nosotros podemos reencontrarnos
con aquello que hemos dejado de creer: destellos de la infancia, nuestra
primera mascota, el primer amor, el último amor, una despedida o el inicio de
algo realmente maravilloso. Podemos hacerlo con un álbum de fotos, un libro, un
video familiar, una nota dejada en algún lugar del armario, entre otros objetos
con el alma empolvada. Sin embargo, hay personas que se niegan a dejar que
estos espejismos de la vida que sigue, a veces en contra de nosotros, nos
abandone para siempre. Aquí entra Sofía Anaya (Trujillo,
1991). Ella tiene un talento que
es, ciertamente, interesante: hace que los recuerdos, las vivencias y las
esperanzas de las personas se hagan tangibles, reales, únicas y definitivas,
plasmándolas en la piel. Y es que un tatuaje es justamente eso, es el resumen
de la vida de una persona representada imágenes, símbolos, animales, figuras
imposibles que Sofía es capaz de hacer posible gracias a su infinito talento.
Aquí una muestra de ello.
1. En
primer lugar, siento una gran admiración por los artistas del tatuaje.
Considero que es una profesión que permite que muchas personas presencien obras
de arte de forma constante. ¿Cómo fue ese primer acercamiento al arte de
tatuar?
Sofía Anaya:
¡Increíble! Yo aprendí a tatuar en una escuela, desde la primera clase la
práctica sobre piel sintética fue intensiva,eso me fascinó, un arte nuevo y
totalmente diferente,no sabía que me dedicaría de lleno al tatuaje hasta
después del diploma. Le dio un giro a mi vida.
2. He
tenido el placer de cruzarme con tu trabajo y no dejo de preguntarme, ¿cuál es
la metodología que empleas para llegar a cada historia que hay detrás de cada
tatuaje?
S. A: Disfruto de la
visita de cada cliente. Empezamos las sesiones poniéndonos cómodos y fluyendo
sobre la idea del tatuaje: “cuéntame la historia”.Son personas maravillosas.
3. El
arte es un ejemplo de que la vida puede ser representada desde diferentes
perspectivas. Durante mucho tiempo, el arte del tatuaje fue un tabú para muchas
comunidades. Como artista, ¿consideras que el arte debería seguir siendo
considerado transgresor en la actualidad?
S. A: El arte es
expresivo, es auténtico, una representación gráfica en la piel es una pieza tan
mía como de quien la lleva puesta y eso es lo que debe trascender, que la
expresión se logre y no se reprima la visibilidad del sentir. Toda idea tiene cabida
en un espacio, cada obra es para cada quien.
4. No
me considero experto el tema, pero veo que tu trabajo es minimalista, lo que me
resulta altamente atractivo. ¿Hay alguna pieza en particular con la que te
identifiques más allá de lo artístico?
S. A: Sí, a decir verdad,
me he visto encontrada en cada animalillo libre, en cada ave, ballena,
serpiente, aquellas piezas que se representan a sí mismas como ser, que no tienen
un nombre y no son un recuerdo del cliente.
5. Poder
hablar de arte es hablar de las múltiples formas en las que se puede vivir en
el mundo. Ciertamente, hay momentos buenos y malos que, de alguna forma, nos
definen. Si pudieras definirte a ti misma a través de un tatuaje, ¿cuál sería y
por qué?
S. A: Es un colibrí
cola de espátula peruano, escogí llevarlo en el brazo a modo de brazalete. Se
trata de mí,de ir a donde el corazón me lleve, de ida o vuelta guiada por mis
propias alas.
***
Aguja, tinta, ruido, dolor, placer, de nuevo el
dolor, suspiro, risa, llanto, de nuevo risa. Aprender a reconocerse es así. El
malestar es momentáneo, pero la sensación de saber que estás vivo y que esa
vida será permanente en la piel de alguien más es infinita. Ese es el talento
de Sofía: hacer cercano el infinito. Hoy, me quedo en esta cueva aún sin
pinturas rupestres en ella que den muestra de la vida que, poco a poco, se irá
yendo de mí, pero que se irá para quedarse en el arte del tatuaje. Espero que
Sofía no nos abandone y nos siga acompañando.
Galería:
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Sofía Cristina Chomba Anaya
(Trujillo, 1991). Artista del tatuaje. Cuando tenía 17 años entró a estudiar Filosofía. Desde allí, su perspectiva de la vida cambió, empezando a enfocarse en la esencia de uno mismo y descubrirse a sí misma. En la carrera de Arquitectura su horizonte se abrió. Se mudó a Lima y estudió Publicidad y marketing digital. Mientras ejercía, se dio cuenta de que no estaba feliz con eso y una nueva pasión la encontró: el tatuaje. El primer tatuaje que realizó fue a su hermana. Desde ese momento, no ha parado de tatuar. Es su trabajo y su vida. Cuando tiene tiempo libre dibuja, pinta y sale a caminar. Pueden conocer un poco más de ella y de su trabajo en su cuenta de Instagram @sofietattoo.a





















