EROS EN LAS CALLES DE CARACAS
Caracas sin amor siempre es horrible
dice Eros
pequeño animalejo recién salido
de un huevo milenario abandonado
en las calles desoladas
vive la ciudad
alfombrada por flores infectas
como si de un suelo abonado
para el nacimiento de Amor
se tratara.
Caracas sin amor es terrible
murmura Eros en las habitaciones oscuras
de un hotel sin nombre
sin alimento alguno
sin ropas para cubrir su desamparo
contempla la ciudad cubierta
de baratijas
de barajitas para coleccionar
como el amor acumulado
en las bolsas repletas de basura.
Caracas sin amor es lo peor
repite con cansancio
un impúdico Eros
y muestra sus genitales
se masturba sin decoro en las esquinas
de la ciudad indiferente.
Deambula entonces sin sentido
el dios leproso
por los cines
por los centros comerciales
por los prostíbulos sin amantes
que oculten ya sus pasiones
su dolor
en los cuartos rotos por el tiempo
de tanto desamor.
En Caracas no se puede vivir
sin la presencia de mi amor
musita Eros solitario en el baño
de su habitación
observa con melancolía amarillenta
la pequeña rata atrapada
asustadiza que lucha por salir
del W.C y sus aguas
nada las brazadas de la desesperación
y parece suplicar a su verdugo
o salvador. Este sin mucha convicción
con algo de tristeza en la mirada
y en la voz
canta la balada de la muerte
del amor
jalona la cadena de la fuga
del remolino que devora
los últimos restos de la vida
en la ciudad abandonada
también a la carrera
por este dios amoroso
vacío de todo amor.
Del libro: CANTOS HIPERREALISTAS (Grupo Editorial Eclepsidra, Caracas, 1997)
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ESTACIÓN DE METRO
Esta mañana
en la estación de metro
un evangelista hablaba
de la necesidad
de ir por el buen camino
y de que Dios era
la única verdad.
Sonreí.
Todos a mi alrededor
seguían
a una altiva mujer
y su cuerpo moldeado
por un traje de cuero negro.
Al caminar desprendía
vaharadas de azufre.
Y busqué las palabras
del predicador.
En silencio
como yo
perdía su tren.
José Luis Ochoa
Venezuela, Valle de La Pascua, 1965. Poeta, ensayista, psiquiatra, y docente universitario. Ha publicado los poemarios De viajes y Encuentros (Fondo Editorial Pequeña Venecia – Fundación CELARG, Caracas, 1994), Poemas (Editorial La Tinta del Alcatraz, México, 1994), Cantos hiperrealistas (Grupo Editorial Eclepsidra, Caracas, 1997) y Ruinas vivas (Editorial Eclepsidra, Caracas, 2013). Fue ganador del Premio de Poesía Fernando Paz Castillo, otorgado por el Centro de Estudios Latinoamericanos Rómulo Gallegos (CELARG) en 1992, con su poemario De Viajes y Encuentros. Sus poemas y ensayos han aparecido en diarios y revistas literarias, nacionales e internacionales, tanto en papel como en medios digitales. Su obra poética ha sido incluida en varias antologías de poesía venezolana y extranjera, siendo lo más reciente, la publicación de uno de sus poemas en Nubes, Poesía hispanoamericana (Editorial Pre-Textos, Madrid, España, 2019). Fue miembro del Grupo literario Eclepsidra, de Caracas y de Maltiempo Editores, Grupo literario y editorial de Barquisimeto. Es profesor de la Universidad Nacional Experimental del Yaracuy (UNEY), donde imparte la cátedra Lengua y Tradición Cultural. En esta misma casa de estudios, estuvo a cargo de la Coordinación Académica del Diplomado Gilberto Antolínez, para la formación de Cronistas, y fue integrante del Consejo Editorial de In Situ, Revista de Investigación y Postgrado. Forma parte del Grupo Poetas sin fronteras/Ablucionistas, quienes realizan encuentros poéticos de lecturas virtuales, con sede en México, y participa como Curador-Editor, en el portal www.ablucionistas.com.
Fotografía de portada: Sebastián Raña (Argentina)

