El olor a arcilla
me
despertaba en la mañana
jugaba
con barro
haciendo
pequeñas casas
para
hacer una casa grande
un
fogón un budare
la
leña el horno
ladrillos
refractarios
el
pan
la
siembra cebollines multiplicados
en tierra fértil
el
aguacate los limones
ese jardín lleno de malangas
la
esperanza
luego
el fuego
y
ahora todo este cemento este asfalto
olores
artificiales a canela e incienso
la
música
los
carros
todo
tiempo pasado
fue
un olvido
〰
Soy un monstruo
sosteniendo
la lumbre
en
la puerta de la cueva
Monstruo
guardián de la memoria
pero
la memoria no me reconoce
no
voltea a verme
cuando
se va
no
me mira
la
sigo con los ojos y con tristeza
parte
enorme
sin
ser advertida
porque
tampoco la ven
solo
yo soy su testigo
la
memoria también tiene tristeza
la
gente sigue esperando al monstruo
al
duende el milagro
quieren
que se haga la luz
la
llama que sostengo les amenaza
y
se alejan
todos
se alejan
se
van
se
esfuman
y
yo me quedo en esta cueva
en
este lugar de la memoria
escribiendo
mi nombre en las paredes
con
una piedra más dura
me
quedo en la cueva
con
mi cuerpo horroroso
que
se deja mirar
por
la parte caída de mi rostro
con
el ojo bueno miro la enredadera de flores blancas
esa
es la puerta
pondré
luz en el umbral
y
me miraré
en
el horizonte
hago
otras conclusiones
no
es verdad
no
soy un monstruo
〰
Esta cueva me enferma
me
volveré gigante
con
traje de abadía
y
caminaré por encima de la gente
no
para pisarla y saldré
no
miraré hacia atrás
han
sido suficientes
las
lapidaciones
escondida
he
escrito todo por la libre
no
tengo amarras
Seré nube de arena
allende
el mar
〰
A
Marcos Ana
Con las palabras
también
construí muros
ellas
me atrapan
fluyen
en mi
es
inevitable que el muro crezca
hay
tanto que decir
vivo
con los fantasmas
están
vivos
aunque
seremos olvido
fuego
de papeles
〰
La muerte ronda
sin
mirar colores
usa
su vestido verde
sale
reluciente
en
su caballo de trueno
convive
con la mudanza
entre
estrellas ciegas
con
la fortuita semejanza
goznes
en la puerta
en
días de lluvia
va
creciendo
cielo
adentro
cruza
la tarde o la mañana
se
dispara
haciendo
piruetas
de
espadas afiladas
trasega
sin sosiego
se
acuesta a mi lado
como
ángel dorado
transmuta
los
fogones de la inquietud
aviva
en sus llamas
el
próximo día
eligiendo
sus propias formas
para
calcinarse como acto de fe
concluye
llevando
a los elegidos
al
lugar de los espantos
〰
Se defiende de la noche
cuando
los dueños de la tierra
se
levantan
y
salen a pasear las ánimas
busca
la rendija
y
asoma la dos en boca
suelta
dos tiros precisos
con
las balas de plata
que
adereza con óxido
sal un poco de serrín
le
da certeramente
en
una pierna
al
aparecido que cruza la acera
suelta
la risa
espanta
a los acompañantes
nivela
la escopeta
justamente
en el hombro
que
tenía caído
y
precisa la mirada
sale
del torbellino
ante
el disparo
para
encender las velas
al
día siguiente
consigue
vender su casa
las
matas
las
flores
abre
una mudanza
y
crece la belleza
cuando
se marcha
hacia
un mejor destino
con
ella se lleva la escopeta
-
siempre es bueno tener un arma
–
para
evitar que el pasado
nos
persiga
Fotografía de portada: Rómulo Peña
〰
Caracas, Venezuela, 1965. Lic. En Educación, mención Desarrollo Cultural. Escritora. Editora.
Facilitadora de talleres de escritura creativa. Promotora de Lectura. Su obra
poética ha sido publicada en editoriales nacionales e internacionales y su
trabajo Otro ensayo sobre la ceguera, fue publicado por la Editorial Académica
Española en 2019. Actualmente adelanta las gestiones para la creación de su
proyecto Espacio Abierto Editores.

