De Venado de piedra (1996-2016) hacia De asombro iluminado (2018-2019) de
Darío Medina
Maylen Sosa
Universidad Nacional Experimental Francisco de Miranda
Centro de Estudios Literarios y Lingüísticos Lydda Franco
Farías
Maestría en Literatura Hispanoamericana
Venado de piedra es
un libro que comprende y abarca toda la poesía previa de Darío Medina, (Coro,
1952) una obra totalizadora y unificadora, que se ha venido escribiendo y
reescribiendo con el tiempo.
Cuatro partes la componen,
estructuradas como una sinfonía, como movimientos, que se corresponden con
diferentes modulaciones vitales.
La primera, “Acuario de humo”,
podríamos decir que tiene la neblina como imagen cohesionadora, porque ese
fenómeno natural adquiere en esta parte del libro connotaciones muy amplias,
que abarcan lo fantasmal, lo que se diluye, las formas que se deshacen en el
aire de la sierra.
Cabure, la infancia, una religiosidad
primitiva y enigmática, los animales, el verde del paisaje, los seretones, todo
se entrelaza para configurar un espacio mítico y originario, donde la figura
del venado de piedra emerge salvadora.
Desde los versos que dan inicio a
esta primera parte del libro, del poema “Rosario”: “La neblina era humo/ de los
primeros tiempos” vamos a observar esa resonancia de tiempo sagrado dentro del
movimiento dinámico pero a la vez lento de la niebla.
Sabemos que a partir del hilo de esa
urdimbre se irá desenvolviendo la madeja de la infancia hasta hilvanarla toda
en una trama de personajes, relatos y visiones, como la que se constata en los
versos finales del poema que da título al libro, “Venado de piedra”:
Entonces salto la
empalizada y comienzo a correr hasta
alcanzar el cerro más
empinado, donde, sobre mis pezuñas
y el rojo encendido de
mi pelambre, me burlo de la bala
compuesta con sal,
oraciones, sahumerios:
Brujería con la que mi
padre no podrá matar
el venado de piedra
que ahora soy.
Como señala Gilbert Durand en Las
estructuras antropológicas de lo imaginario, “La imaginación […] es origen
de una liberación. Las imágenes no valen por las raíces libidinosas que
ocultan, sino por las flores poéticas y míticas que revelan.”(2005; p. 42) De
esta manera, esa imaginación del poeta que se apoya en ciertos elementos de la
memoria para configurar su universo creador, encuentra en la imagen de la
neblina y en la figura del venado de piedra dos fuerzas por las que hace
desplazar unos sentidos que concentran la infancia, a la vez que le crean
líneas de fuga a esta infancia, que la liberan de sus ataduras históricas para
recrearla desde la imaginación poética.
Se libera de esta manera ese origen con todo lo que tiene de hermoso, de
doloroso, de profundo, de complejo, de personal.
Bien acertaba Blas Perozo Naveda
cuando afirmaba en 1994 en “Darío Medina: todo es reino” que al leer Cuentos
y demás crónicas había entendido una frase oída a Aquiles Nazoa en la que
aludía a “la literatura como la historia propia familiar del país” (1994; p.
141) Porque este libro es la recreación poética de un pasado personal que
nombra a su vez el de toda una región, que es la sierra de Falcón.
También apunta Durand que “de todas
las imágenes, las animales son las más frecuentes y comunes, […] nada nos
resulta más familiar, desde la infancia, que las representaciones animales”
(2005; p. 73) Por lo que ese venado de piedra, pero también el perro (yeti) o
pájaros, emergerán en la poesía de Darío Medina, constituyendo un corpus de
seres que acompañan de un modo esencial, potente, esa reconstrucción poética de
la infancia.
Respecto a la figura del venado de
piedra, o ciervo como se le conoce en la cultura occidental, señala Biedermann
en su Diccionario de Símbolos que “El ciervo, a causa de su cornamenta
parecida a un árbol, que se renueva periódicamente, se le consideró ya símbolo
de la vida que continuamente rejuvenece, del renacer y del correr del tiempo”
(1996; p.103) Aunque en este poema antes mencionado parece sugerirse que el animal
mítico le presta a ese niño que enuncia sus poderes para ser invisible, para
convertirse en un ser imposible de vulnerar.
Luego, la segunda parte del libro,
“Epigramas” abarca un amplio repertorio de textos en los que vemos el humor,
como fuerza que electriza la vida, que proporciona su lado liviano a la
existencia, junto a la ironía que socava todo lo deleznable de nuestra
cotidianidad tan imbuida a veces de imposturas, mascaradas, superficialidades,
banalidades. Pero en esta parte del libro también se establece un diálogo
fructífero con escritores afines, tales como Alfonso Reyes, Borges, Juan Nuño,
Jorge Guillén, entre otros, y del mismo modo hallamos una celebración de la
amistad compartida a través de los poemas.
En la tercera parte, “De Dios”, el
autor se interroga e indaga sobre este misterio que no se asume nunca
ciegamente, para mostrarnos su idea de esta figura esencial pero vivida de un
modo complejo y contradictorio, asediado más desde la razón que desde la fe,
como se puede observar en el siguiente poema, en el que el sujeto poético
solicita que: “Si ha de revelarse/ que sea aquí/ en el polvo/ que aún/ no soy”,
exigiendo con ello una certidumbre de lo divino pero dada en el presente de
nuestra temporalidad humana, en la vida terrestre.
El libro concluye en un cuarto
movimiento, “De la vida” en el que se canta y agradece la dicha de estar vivo,
de amar y ser amado, así como los hijos, y la manera como esos seres en los que
continuamos nos miran, completan, nos dan, y de esta parte considero que un
poema concentra la maravilla de la vida, a la vez que su misterio y su encanto,
porque: “Si la vida es/ qué no puede ser”.
Pero en todo el libro los poemas
sobre el origen van a trazar un camino en el que pasado y presente se
entrelazan armónicamente, de un modo profundo y coherente, podríamos pensarlos
como un río que atraviesa limpiamente todo el cauce del libro, a la vez que
esta última parte de Venado de piedra se va a continuar en De asombro
iluminado (2019)
En este nuevo libro, vemos como la
palabra poética se desplaza por sus obsesiones y lecturas habituales, y que la vida como centro neurálgico del ser se
levanta de estas páginas como canto al misterio andante que somos, como asedio
sin conquista posible a los interrogantes del principio y el fin. Este libro
nos proporciona una mirada de la realidad más allá de lo inmediato, de lo
superficial, en la que encontramos esencias, dudas, así como un puro tuétano de
ser.
Si Venado de Piedra supuso el
culmen de la reescritura de su obra previa, en un solo cuerpo verbal unificado,
relacionado, donde infancia y plenitud vital se conjugaron, entre mitos y
símbolos sobre el espacio de origen, celebrando y dialogando junto a palabras
de escritores afines, De asombro iluminado consigue ir más allá
en este trabajo de reescritura, de relectura, y de él emerge la voz de un poeta
que renace, que vuelve a celebrar la vida desde la poesía, desde la filosofía,
desde la música, desde una lengua española que se vuelve flexible y elástica en
sus poemas, y nos entrega junto a sus palabras un misterioso conjunto
llameante, unas verdades que dudan, un encanto que seduce y despierta la
sonrisa cómplice.
Una y otra
vez encontraremos en De asombro Iluminado versos de su poesía
previa, como inevitable regreso a sus verdades profundas, como surtidores de
unas certezas alcanzadas y ofrendadas a sus lectores, con los que comparte este
imaginario de esencias, esa mirada irónica y acuciante sobre el entorno, sobre
la interioridad, su pensamiento sobre lo que ha leído y le ha sacudido, nos
muestra sus conversaciones con escritores a los que el tiempo no aleja, con los
que se tiene una conexión honda, siempre cercanos y amigos.
En suma una obra clara, diáfana, de
palabras que no se ocultan, que revelan un pensamiento siempre joven, siempre
agudo, siempre sostenido en sus pilares: la ironía, el humor, la duda, la vida
que se canta como asombro insoslayable, innegable, que aunque traiga dolor esa
pesadumbre no nos exime de celebrar el hecho de que somos, de que estamos
siendo, de que hemos pasado de la condición de la nada a la del ser. Y no
hay sufrimiento ni muerte que pueda empañar esa verdad.
De asombro iluminado es un
libro que se crea entre agosto de 2018 y agosto de 2019, y en sus páginas Darío
Medina continua interrogándose sobre el enigma de la vida, del ser, pero desde
un asombro que como adjetiva el título del libro, se ilumina por el
agradecimiento que se deriva de estar consciente del privilegio que es ese
tránsito de la nada al ser. Como dice este fragmento de un poema del libro:
De
aquel no saber que no era
A
este saber que soy.
Los
árboles, la naturaleza, la neblina, atraviesan a su vez las páginas desde Venado
de Piedra hasta De asombro iluminado, por eso en el poema III del
libro se afirma:
El
árbol viaja...
¿Y
quién me dice que no hay esencia de árboles en el río evaporado de la neblina?
El
tránsito, sin duda, está en el árbol y
no en mis pasos.
Si
no salgo de mí; si sólo giro en torno a
mi nombre, ¿creeré viajar?
Si
para mí es el viaje, ha de ser en la
esencia del árbol de la vida.
Todo
árbol. Esta vida.
Desde
esa idea de la sustancia del árbol viajando en el río, en la neblina, el sujeto
poético se centra en explorar ese movimiento constante de todo, árboles,
personas, y expresa la necesidad de salir de sí para poder viajar y estar en lo
que nos rodea.
Continuará en esta obra el diálogo
religioso, la conversación con filósofos y escritores. Vemos en este nuevo
libro como se consolidan las certezas alcanzadas, como adquieren forma verbal
los pensamientos que como el agua que se escancia en la piedra salen
purificados, claros, tuétano de vida:
XV
La
vida,
de asombro iluminada.
Asombro,
ser entre dos nadas.
La brevedad, la desnudez son lo
consustaciado de esta poesía, el pensamiento se circunscribe a lo que la
experiencia ha mostrado, por ello la vida se ve insuflada de luz, la sorpresa
profunda que nos atraviesa por pasar por el mundo, por ser parte material de
él, y por esto somos sólo ese asombro que viaja entre dos nadas, la que nos
antecede y la que nos sigue.
En este libro veremos la síntesis de
su literatura previa, organizada como un todo orgánico, móvil:
XLVIII
(Aquél,
Sombra gastada del Verbo)
Si
la vida es,
qué no puede ser.
(Éste,
De asombro iluminado)
Depurado
de alma. Depurado de Dios.
Pura
vida. Esto es lo que soy.
(En
aquel enorme Acuario de humo
El
cerro más empinado.
Y
sobre él, Venado de piedra.
El
otro 'Yo' que me ha creado.)
Pasado y presente se entrelazan en
una vida, en una serie de libros, de imágenes, de preguntas, de dudas que
componen una posición ante la literatura, ante el arte, ante la existencia.
Por
eso los versos finales no pueden ser otros:
LXXII
Asombro
iluminado. 'Aire nuestro' que en el
Cosmos respira.
El
gran Sí, la Vida.
Como afirmación rotunda de la vida,
del ser en la alegría, de saberse parte de todo lo que es y vive.
Bibliografía
Biedermann,
Hans: Diccionario de símbolos. Editorial Paidós, Barcelona, 1996.
Durand,
Gilbert: Las estructuras antropológicas de lo imaginario. Fondo de
Cultura Económica, Madrid, 2005.
Medina,
Darío: Venado de piedra.(Libro editado digitalmente)
Medina,
Darío: De asombro iluminado.(Libro editado digitalmente)
Naveda,
Blas Perozo: “Darío Medina: todo es reino”, en Revista Cultura
Falconiana, Universidad Francisco de Miranda, Coro, Venezuela, Octubre,
1994, Nº 14.
Este trabajo se presentó por primera vez en el I Encuentro de Investigadores de la Literatura Venezolana organizado por la Dirección de Cultura de la Unefm en noviembre de 2019. (Balcón de los Arcaya, Santa Ana de Coro, Venezuela) y fue publicado en el Volumen 18 de la Revista de la Crítica de la Unefm, correspondiente a los meses de julio-diciembre de 2020.
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Maylen Sosa Silva
Venezuela (1973) es Licenciada en Letras por la Universidad del Zulia, (1995), Magister en Lit. Latinoamericana por la Universidad Simón Bolívar, (2000), y Doctora en Lit. Española e Hispanoamericana por la Universidad de Salamanca, (2009). Ha publicado los poemarios Deseos como serpientes, (1998) y Transparencia del aire,(2009) así como el libro Líneas para un mapa de lo venezolano: Rajatabla como libro rizomático. (2018). En 2017 obtuvo mención en el concurso de ensayo de la primera Bienal Eugenio Montejo realizada en Valencia, con el texto “Viaje hacia la poesía de Eugenio Montejo”. Es Profesora de la Universidad Nacional Experimental Francisco de Miranda desde 1997.
