El Usurpador
quién se fue, quién dejó
quién murió, quién perdió
quién extraña
para que yo esté parado aquí?
Los papeles que desbordan el cajón de la mesa de
luz cayeron hacia atrás sobre un pedazo de cuero
sin lustrar, al oscuro. Cada dos años los tiro. Solían
ser importantes. Servir de algo. Cada dos años,
entre pelechas de cebollas y cáscaras de manzana
van a parar los miedos.
...
Agenda y usos horarios
Entró y cerró la ventana. Apagó la luz.
Poné en modo avión. Descansemos, así nos rinde
el tiempo. Quedó el modo amor. El resto del día
llegamos tarde a todos lados.
3
Buscamos un poco de aire, gemimos
contamos los suspiros
me habías sorprendido
llegando en pelos, desnuda…
Nos tumbamos de costado
estiramos las piernas como bailarinas
y tomamos conciencia
de que la música había terminado.
Nos cansamos de hacer pie en el precipicio.
Cuidados con la memoria
Entró corriendo por el aguacero y pidió un precio.
Te lo anoto en un papel?
No, está bien.
La pequeña tomó una lapicera y escribió una
respuesta para su madre en la palma de la mano y
se fue bajo la lluvia con el puño cerrado.
Dar
la madre sin una plaza para girar
ni una marcha para encontrar
ni portales que golpear
los medios, es cierto, de verdad que esta vez no
tienen noticias
por qué la criatura creció en brazos que no se
hundieron en agua helada
que no se lavaron con tierra
por qué la arropó un corazón sin chagas
nunca tuvo ojeadura pero sí broncoespasmo
por qué Nestum y no la mazamorra
dos camas para cinco no es lo mismo que mochilas
para todos
te cansaste de ver al verdugo
en un espejo redondo de bordes de plástico
más allá de los ojos
que miren los que conocen
una represa seca
...
La infancia no terminó con un beso en un recreo. A
veces lo ayudás a papá para juntar dinero. O hacés
de mamá porque ella ya no está más. Descubrís
que a la muñequita le falta un brazo, mirás adentro
y está toda vacía. Le sacás el vestido y parece que
tiene todo borrado.
Te dejaron una marca.
A nosotros nos dejaron sin ojos.
Lunares
“Antes éramos la patria del cabrito, ahora somos
la patria del perro policía”.
3x1-OmarHefling
espacios excepcionales
un territorio libre salvador de lo hostil
una cuna sin barrotes para las hijas que trajiste
el patio barrido de Justina para andar descalzxs
la canchita al frente de Maca
el paraíso en la Soñada (las ramas que atan al
suicida dan pie también al salto hacia el agua
marrón)
la cancha de bochas de Tunta
(100 por pera, una cabeza, la ensalada y la bebida
es un mundo amigo)
el campo de las Godoy
el fogón de birras en Funes
el cartón del bingo de la Julia
el camino de Juana Ligera
la bolsa del Turquito (su tesoro)
la feria de la plaza
la principal en carnaval
vos mirándome desde la cama
aunque estemos rodeadxs
Viditay
la panza como quien roba una pelota
un palo en el pasillo de los dolores
como si en la recepción estuviera la peor
de las guardias del calabozo
el forreo de la enfermera superada
quién te aguanta mamita?
no es un parto glam
que llegó con la alfombra y la caléndula
de un baby shower
no está hoy para bancar los trapos
la amiga
aquella del próximo séptimo hijo
el protegido del presidente
que tuvo el amparo de irse en el charco
agujeada mal
por una mala praxis de comadre
a la más grande de las seis
no la mató Ágatha Christie
ese día la buscaron en la escuela
y le contaron
que era la nueva ama de casa
mientras lloraba por última vez
...
“La casa se ha vuelto extraña”
Elías Basualdo
No ha quedado ni una sola nube.
Licor, alcohol, calor que no poseo.
Los mosquitos sobrevivirán sin sangre.
Afuera no solo tirita mi estrella. Tiemblan todas las
luces, las chispas que hoy no me hacen gracia.
La calle es una heladera vacía. El aliento me congela
y desangela todos los dedos.
No es a mí a quien ladran. Hocicos que se sostienen
apuntando al cielo. Será un requiém para que me
consuele? Desearía que pregunten quién soy.
Me acerqué a mi casa, una boca calle con techo.
Sin licor, ni fuego, ni un cuestionario.
La patria es el pibe del delivery? Solo un trabajo. Un
fantasma que no llegó para verme. Mil perdones ni
mil gracias le alcanzan. No lo hace para darme una
mano.
El mosquito que nació en la heladera no quiere que
me duerma en el rincón donde se terminó la calle.
...
En el desparramo, caí parado. A veces no me lo perdono.
〰
Fernando Balicki
Sebastián Elcano, Córdoba. Argentina.
En 2017 publica su primer libro “El Cano, historias de un pueblo” una serie de relatos donde comparte la pluma con amigxs y vecinxs. En agosto de 2020 emerge "Lunares", un libro de poemas e historias a través de los cuales el autor logra transportarnos a su pueblo natal a través de las palabras.
Él nos cuenta: "Comencé a escribir a los 45 años. Actualmente estoy realizando entrevistas, más de 120, que tienen que ver con la idea de hacer un registro-documental a base de testimonios sobre un conocido curandero de mi zona que falleció en 1989: Ramoncito Montiel”
Fernando tiene una ferretería, que, entre tuercas y bulones, además vende libros.
